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Hola... soy Roberto, cuando mi riñon empezó a fallar me debilité bastante... ya no podia jugar futbol. Pensé que la vida se escapaba de mis manos, que no iba a poder ver crecer a mi hijo. Pasaba casi 8 horas 3 veces a la semana entre la espera del turno para la hemodialisis como en el procedimiento. Después de la dialisis llegaba tan cansado a casa que no podia dedicarle tiempo a mi familia. Tuve que bajar la cantidad de líquidos que consumía. Comencé a sufrir de presión alta, retención de líquidos, se me hinchaban los pies, se me agrandó el corazón. Tantas veces estuve internado en el hospital que hasta perdí la cuenta. Recuerdo el día que me llamaron por teléfono para avisarme que tenía la oportunidad de trasplantarme. Tuve que tomarlo con calma para que no me diera fiebre o se me subiera la presión por la emoción. Llamé a toda mi familia para avisarles. Ahora que me trasplante pude recuperar mi vida... ya puedo compartir tiempo con mi esposa y mis hijos. Jugar con ellos. Me siento bien y puedo cumplir con el horario de trabajo.
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